Etapa de 2 a 3 años

Nuestros mayores, nuestros pequeños

Nuestros pequeños no dejan de sorprendernos siempre, pero en las aulas de 2-3 años lo hacen continuamente. Y es que en este último año de Escuela Infantil descubrimos cómo todos los aprendizajes anteriores se van consolidando y empiezan a mostrárnoslos con alegría e interés.

Las aulas de 2-3 son aulas expresivas, donde nos regalan a diario sus pensamientos a través del lenguaje, de las risas, de las emociones…donde su desarrollo motor les permiten nuevas habilidades tanto a nivel general con movimientos cada vez más precisos (carrera, parada, salto) como de forma fina con movimientos manuales que les hacen más hábiles (pinza digital, ensartar, enroscar, rasgar…). Y donde su sociabilidad se hace más patente, teniendo un sentimiento de grupo en el que comenzar a formar su propia identidad, y en la que los desencuentros con sus compañeros se acaban convirtiendo en encuentros.

Nuestro último año de escuela es un año emocionante, de risas y sí, también de despedidas, pero se van al “cole de mayores” preparados para iniciar la siguiente etapa con alegría y con las mayores garantías: porque aunque sigan siendo pequeños, sus habilidades son cada vez mayores.

Nuestra Escuela disfruta de esta etapa desarrollando todas estas habilidades de forma transversal, integrándolas en el día a día de forma natural y aprovechando las situaciones cotidianas del aula para favorecer aprendizajes significativos y duraderos.

  • Con todos los lenguajes (verbal, gestual, musical, plástico, artístico…) ya que todos ellos favorecen su expresión y pensamiento, y fomentan su recién estrenada capacidad de simbolización.
  • Con talleres sensoriales, para continuar disfrutando e integrando todos sus sistemas sensoriales, que les permitan dar respuestas cada vez más adaptadas a su entorno.
  • Con movimiento, porque cuanto más control tengan sobre su propio cuerpo mayor seguridad en sí mismos, y mayor desarrollo cognitivo.
  • Con autonomía, porque favoreciendo que puedan hacer cada vez más actuaciones por sí mismos también estamos favoreciendo su autoestima y sentimiento de capacidad.
  • Con emociones, porque su desarrollo afectivo requiere que experimenten con ellas para iniciarse en su control. Y porque no hay aprendizaje sin emoción.